Márquez, con el Mundial en la cabeza

Cien grandes premios entre los mejores, la clase reina, dan para mucho. En su caso, sobre todo para ganar (40 de ellos) y estar en el podio (71 con el de ayer), pero también ofrecen muchas lecciones y Marc Márquez desde niño demostró que aprende rápido y bien.

El ilerdense llegaba a Brno, la que había catalogado como la pista más difícil para él de las que quedaban, con 46 puntos de ventaja sobre el segundo, Rossi. Se va con 49. Sí, las Ducati están más cerca, pero el colchón con ellas es enorme. Así, ahora Dovi está a 68 puntos y Lorenzo, a 76. Un mundo.

El de Cervera admitió que arriesgó lo justo. Cuando vio que había riesgos de incidente, se conformó. “Cuando he tenido dos o tres sustos y Valentino estaba detrás, mi objetivo principal era aumentar la ventaja en el Mundial. Nos vamos con buen sabor de boca”, decía.

Pese a todo, intentaba defender su combatividad, que se observó en varias pasadas. “Se ha visto en algunas acciones de la carrera que no había calculadora. He salido con la mentalidad de ganar la carrera. He intentado gestionarlo de la mejor manera. Por ejemplo, en Alemania me encontraba muy cómodo para tirar todas las vueltas. Aquí sabía que si lo hacía era fácil cometer un error. Se degradaba el neumático de delante, era fácil hacer un cero. La carrera era lenta y decidí mantenerme ahí. Está el remordimiento de si hubiese tirado todas las vueltas a tope, si hubiese ganado o me habría caído. No se sabe. Así que 16 puntos buenos”, resumió.

El vigente campeón logró su peor resultado de las citas que ha terminado en los puntos y tiene clarísima la receta para llegar a su séptimo título. “Tenemos que trabajar porque el objetivo es estar en el podio, estar allí. Si sufres estás en el podio, si puedes atacar, toca ganar. Ahí es donde tienes que gestionar la presión”, afirmaba. Y en Austria no descarta nada.

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