Renault condena a Red Bull

Max Verstappen terminó muy frustrado tras su abandono en el Gran Premio de Hungría. “¿No puedo seguir adelante y joderlo? No me importa si este motor explota … ¡Qué jodida broma siempre la de esta mierda, en serio!”, expresaba por radio el holandés después de que el motor de su RB18 le obligase a aparcar el monoplaza en una escapatoria de Hungaroring.

Fallos de pilotaje al inicio de temporada, alguna mala estrategia después y problemas de fiabilidad casi continuos han hecho que Red Bull haya caído al abismo en las últimas semanas. Ocho abandonos entre sus dos pilotos después de 12 carreras, cinco de ellos por fallos mecánicos asociados a la unidad de potencia Renault, han hecho que Verstappen y después su jefe, Christian Horner, explotasen tras el GP de Hungría.

Todo comenzó con Ricciardo en Bahréin, pero eso podía pasar como un simple golpe de mala suerte. Unas carreras más tarde, el australiano logró llevarse la victoria de forma milagrosa en Mónaco debido a las peculiares características del trazado monegasco, donde compitió más de media carrera sin los 160 caballos adicionales que ofrece el MGU-K, en otro fallo asociado a la unidad de potencia pero esquivando otro abandono.

El drama real comenzaría unas semanas después, en la vuelta 54 en Austria, el motor de Ricciardo volvía a fallar cuando rodaba quinto. Obligado ya a penalizar y decidiendo de forma errónea hacerlo en Alemania en lugar de en Silverstone, su motor volvía a fallar en Hockenheim cuando había logrado escalar hasta la sexta posición partiendo desde el fondo de la parrilla.

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